#VozMA _ Olga Segovia

30.07.2021

Arquitecta y académica de la Universidad de Chile, estudios de Postítulo en la Escuela de Arquitectura de Dinamarca. Investigadora de SUR - Corporación de Estudios Sociales y Educación, coordinadora de la Red Latinoamericana de Hábitat y Co-Fundadora de Red de Mujeres por la Ciudad. Autora de diversos proyectos de investigación y consultoría en temas de desarrollo urbano y local, espacios públicos, cuidados y género. En Chile, ha realizado trabajos para el Fondo Nacional de Investigación y Tecnología (FONDECYT), Ministerio de Obras Publicas y Ministerio de Vivienda y Urbanismo. En el ámbito internacional para CEPAL, PNUD, Unión Europea y ONU Mujeres. Nacionalidad Chilena e Italiana.


PASADO:

¿Quiénes fueron tus referentes durante la universidad y tus primeros años?

En mis años de estudiante en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile - periodo en dictadura- quienes más marcaron mis intereses futuros fueron los profesores de urbanismo, que me acercaron a los temas sociales y económicos vinculados a la ciudad.

Tuve la oportunidad de elaborar trabajo final del Seminario de título, con el tema de la vivienda social, destacando el problema de los pobladores "sin casa" que fue muy bien evaluada. El profesor guía de este trabajo fue Alfonso Raposo, un maestro estupendo.

Ha sido un camino donde se ha ido entrelazando la reflexión conceptual con la indagación de métodos de estudio que dieran respuesta a la diversidad de interrogantes que planteaba la realidad desigual de nuestras ciudades.


¿Tuviste algún docente que marcó tu trayectoria desde la universidad hasta ahora?

Mis referentes en los primeros años - más allá del ámbito académico del entorno cercano, fueron "pensadores y profesionales" comprometidos con la reflexión política y social. Encontré en SUR Profesionales, un lugar de generación de pensamiento crítico y de propuestas con miras al desarrollo de ciudades inclusivas, de una sociedad con derechos. Eran los años 80.

Desde entonces, hemos transitado en SUR por investigaciones sobre el déficit de vivienda, realizado proyectos sobre la edificación pública y el espacio público en el centro de Santiago, construido plazas en poblados remotos, implementado programas sobre los derechos de las mujeres a escala latinoamericana y apoyado las demandas de organizaciones territoriales, entre muchas otras iniciativas.

Ha sido un camino donde se ha ido entrelazando la reflexión conceptual con la indagación de métodos de estudio que dieran respuesta a la diversidad de interrogantes que planteaba la realidad desigual de nuestras ciudades.


PRESENTE:

¿Cómo defines tu quehacer arquitectónico?

En la ruta de la reflexión y el interés en la acción para enfrentar los problemas de la ciudad me encontré con las desigualdades y discriminaciones de género en el uso del espacio de la ciudad. Mi quehacer actual, en términos generales, se inscribe en una orientación iniciada en los años 90, en las que realice investigaciones sobre el espacio público y las discriminaciones de género, y acerca de las violencias y limitaciones de las mujeres en barrios de Santiago.

Mi quehacer actual, en términos generales, se inscribe en una orientación iniciada en los años 90, en las que realice investigaciones sobre el espacio público y las discriminaciones de género, y acerca de las violencias y limitaciones de las mujeres en barrios de Santiago.

¿Cómo crees que ha cambiado la presencia de la mujer en la arquitectura?

A comienzos de los años 90 comencé a indagar en lo que implica -o excluye- el habitar de hombres y de mujeres. Recuerdo que en ese tiempo escribí:

"En la historia de nuestra civilización, mujeres y hombres han tenido diferentes destinos espaciales. La conquista de tierras prometidas, discusiones y discursos en la plaza pública, el espacio de la guerra y la apropiación, para algunos. La pertenencia y el cuidado del hogar, la crianza de los hijos, lo reservado y lo pequeño, para otras. Los hombres han hecho suyo el espacio dominando la naturaleza, construyendo monumentos que muestren sus hazañas de conquistadores y guerreros, descubriendo y fundando ciudades. Las mujeres, desde las sociedades primitivas hasta la actualidad, han estado a cargo del mundo privado, de la reproducción de la vida cotidiana".

("Espacio y género", Proposiciones 21: Género, mujer y sociedad. Santiago de Chile: Ediciones SUR, 1992)

¿Quiénes serían tus referentes mujeres hoy?

Hasta hoy, ha sido muy importante mi participación activa en la Red Mujer y Hábitat de América Latina, espacio de referencia que coordiné, entre 2013 y 2019. La Red ha sido una experiencia nutrida por la amistad cómplice y creativa de las arquitectas feministas Ana Falú, Liliana Rainero (Argentina) y Marisol Dalmazzo (Colombia), y de las activistas por los derechos de las mujeres Maite Rodríguez Blandon (Guatemala) y Morena Herrera (El Salvador). Cada día más mujeres se integran al trabajo iniciado a hace décadas.

La Red (Mujer y Hábitat de América Latína) ha sido una experiencia nutrida por la amistad cómplice y creativa de las arquitectas feministas Ana Falú, Liliana Rainero (Argentina) y Marisol Dalmazzo (Colombia), y de las activistas por los derechos de las mujeres Maite Rodríguez Blandon (Guatemala) y Morena Herrera (El Salvador). Cada día más mujeres se integran al trabajo iniciado a hace décadas.


FUTURO:

¿Cuáles son tus próximos desafíos?

En estos momentos, de crisis sanitaria, social y económica, las ciudades están en una situación muy compleja, en la cual se han profundizado y visibilizado las desigualdades de género. La integración femenina en el abordaje de los temas urbanos actuales es crucial para dar respuesta a la emergencia y a la reactivación post pandemia del COVID 19.

Mi desafío actual y futuro es contribuir desde mi experiencia - en entornos colectivos- en la reflexión y acción para dar respuesta a las múltiples demandas urbanas desde una perspectiva de género. Los diferentes roles y desiguales valoraciones otorgadas a mujeres y hombres tienen, como uno de sus resultados, distintos modos de usar, percibir y vivir la ciudad. En este sentido, desde la perspectiva de género, la ciudad no es un espacio neutro: constituye un hecho político.

¿Cómo crees que impacte la integración femenina en la disciplina?

La planificación urbana ha sido un campo mayoritariamente dominado por una visión masculina, centrada fundamentalmente en los requisitos y propósitos de los procesos productivos y de consumo y en las actividades remuneradas. Sin embargo, el territorio no es tan solo un espacio de producción, sino también el lugar de reproducción de la vida cotidiana. Por tanto, el lugar del ejercicio de los derechos ciudadanos de las mujeres.

Desde esta perspectiva, en un rol de investigadora y actual consultora de Naciones Unidas, constituye un desafío interesante aportar a la construcción de programas y proyectos desde una mirada feminista que avance en la igualdad de género.

Mi desafío actual y futuro es contribuir desde mi experiencia - en entornos colectivos- en la reflexión y acción para dar respuesta a las múltiples demandas urbanas desde una perspectiva de género. Los diferentes roles y desiguales valoraciones otorgadas a mujeres y hombres tienen, como uno de sus resultados, distintos modos de usar, percibir y vivir la ciudad. En este sentido, desde la perspectiva de género, la ciudad no es un espacio neutro: constituye un hecho político.



¿Qué define a un arquitecto(a)?

En muy pocas palabras, para mí, que he estado alejada de la arquitectura en el sentido tradicional, lo que define a un arquitecto(a), es ser una persona sensible al entorno, que es capaz de percibir y hacer distinciones clave de la realidad material, social y cultural, entre otras dimensiones. Y que a través de un análisis integrador de diversos problemas y factores, entrega respuestas creativas que contribuyen a la calidad de vida.